Las cenas de navidad pueden resultar duras, aquí hay algunas claves

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Ya está llegando la navidad y con ella vienen inumerables momentos en los que quizás no se esté muy feliz. Una opción es poder acabar gritando y con un mal sabor de boca y otra es poder capear el temporal

La fórmula mágica

Como espero que supongas no existe ninguna fórmula mágica. Es una frase muy mañida, pero Sigmund Freud no se equivocaba al advertirnos de huir del furor curandis.  No hay ningún remedio ejemplar, ya que aún con nuestras amistades podemos tener problemas.

Lo que aquí vais a encontrar no es más que una serie de aspectos a tener en cuenta en estas navidades. Cosas sencillas y de fácil aplicación, no necesitamos leer a autores complicados, muy sabios, pero complicados, ni tampoco jugar el viejo partido «Tú me has hecho yo te he hecho». Si te interesa este partido, Joan Garriga te puede explicar muy bien los peligros que ello conlleva.

En definitiva, en este post vas a encontrar recursos comunicativos y también otros que nos ayuden a recordar que mente y cuerpo están mucho más hilvanadas de lo que nos creemos algunas veces.

Comunicarme en navidad

Lo primero que hay que decir es que esta festividad suele estar siempre teñida de alegría, ilusión, etc. Espero que en tu caso sea así, pero si es que no, también está bien. No es necesario que acudas a un profesional, simplemente es importante que sepas cómo te encuentras. La Gestalt nos recuerda que esto puede ser muy complicado, pero no te preocupes, los mensajes Yo te pueden resultar de utilidad.

Los mensajes Yo no es más que comenzar una frase con un Yo seguido de siento, necesito, etc. El objetivo es poder decirle a nuestro interlocutor qué es lo que necesitamos o precisamos en este momento. En este caso quizás no nos interese demasiado en mitad de la cena comenzar a decir qué necesitamos a nivel emocional, pero te puede ayudar para saber cómo te encuentras tú.

Propuesta de ejercicio

Ponte en un sitio cómodo. Coge aire profundamente y llévalo al estómago, sí como cuando meditas, y lo sueltas. Seguidamente, sin pensar demasiado, dices Yo siento que estoy…. Repítelo tantas veces como necesites. Es importante, que no busques nada ni tampoco que quieras cambiarlo. Simplemente tienes una porción de la realidad de tu estado de ánimo un poco más presente.

Sabiendo de antemano que estás cansado, siendo consciente me refiero, es muy probable que si sabes que los comensales son de quedarse hasta tarde les puedas poner de antemano en situación diciéndoles algo así como: «Sé que siempre nos gusta quedarnos hasta tarde, pero yo creo que hoy me retiraré pronto, estoy muy cansado». Evidentemente esta es mi propuesta, tenéis que buscar la vuestra propia.

Saber cómo os encontráis va a permitiros que vuestros mecanismos de defensa no se despierten como perros feroces y comiencen a dar dentelladas a diestro y siniestro.

Mi cuerpo en navidad

El cuerpo es importante, sin lugar a dudas. Ya lo decían los romanos: men sana in corpore sano. Es verdad que en las últimas décadas el estudio del cuerpo ha aumentado muchísimo, es más se pasó de hablar de psicosomática a comenzar a hablar de psicoinmunología. Sin embargo, tenemos que tener cuidado, ya que circulan muchas mentiras o medias verdades sobre la salud en general.

En definitiva, no hay que estar hiper atento a qué nos sucede a nivel fisiológico, pero después de varias comidas es importante escuchar un poco cómo se encuentra éste. Evidentemente, si tienes alguna duda o miedo, te recomiendo que acudas a dónde tu médica o médico, ya que es quién mejor te podrá aconsejar.

Volvamos a las cenas. Al cuerpo también le suceden cosas cuando se está inmerso en una conversación desapacible. Hay un libro clásico del padre de la bionergética, Alexander Lowen, que lleva al extremo ese malestar y explora qué le sucede al cuerpo cuando una persona está sumida en una depresión. Es un libro con muchos puntos de interés, pero que hay algunas cosas que son muy mejorables.

La herramienta que vamos a utilizar para este apartado será la teoría polivagal. Una teoría que nace de las investigaciones realizadas por John Bowlby y Mary Ainsworth y que nos ofrece claves muy interesantes y concretas respecto a cómo podemos hacer frente a situaciones estresantes y dolorosas de una manera más liviana. Es importante recordar, que la emoción no desaparece, simplemente reduce su presencia, pero sigue estando. 

Si te interesa un leve acercamiento, te recomiendo que leas esta reseña.

Propuesta de ejercicio 2

En este caso, te invito a que te fijes en tu cuerpo. Concretamente en tus extremidades, frente y boca. No hace falta que tomes conciencia de todas estas partes a la vez, con que seas consciente de cómo están es suficiente.

Cuando comienza a enfadarse, tiende a cerrar las extremidades, arrugar o tensar la frente y también tiene sequedad de boca .Todo ello son respuestas fisiológicas del cuerpo. No creo que te resulte raro la siguiente escena: Momento muy tenso durante la cena de navidad o nochevieja y alguien da un golpe en la mesa o ves a la persona que tienes a tu lado con los puños bastante cerrados.

Si conseguimos hacer lo contrario de lo que nuestras señales fisiológicas nos piden, es muy probable que podamos mantener la compostura y poder reaccionar de una manera más saludable. Esto no significa que no estemos en tensión o que de un momento a otro nos importe un bledo lo que nos estén diciendo. La diferencia radica en que esa emoción de ira, agresividad, etc.; se hará más manejable.

Si has llegado hasta aquí, entiendo que sabes por dónde van los tiros de la propuesta. En ese mismo lugar tranquilo de antes o en uno nuevo, abre las manos, los dedos de los pies y mueve lentamente la mandíbula abriendo y cerrándola. Esto va a ayudarte a desentumecer las articulaciones y te va a relajar. Durante la cena, te invito a que prestes atención a ver si tienes saliva en tu boca. Si no tienes, es muy probable que estés en tensión. Una buena ayuda es beber agua, que al hacerlo el cuerpo comienza a salivar. Si no tienes agua a mano, imagínate comiéndote el plato más te guste. Esto te ayudará a salivar y por ende a relajarte.

En definitiva…

No hay una forma única para pasar esta navidad, que posiblemente siga siendo dura, ya que la COVID – 19 sigue acechando. Sin embargo, espero que estos dos ejercicios te permitan poder disfrutar de estas festividades y que las puedas disfrutar todo lo que se pueda.

Como siempre te dejo algunas recomendaciones navideñas:

¡Feliz navidad!

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